6o dia Miercoles

Nos despertaron a las 3:50, a las 4:00 salía nuestro tour al Tatio. Apenas pude escobillar mis dientes, desenchufar la filmadora y maquina fotográfica de los cargadores y partimos para ver los famosos Géiseres. Aquí sentimos la falta de una pequeña mochila. Teníamos que llevar nuestros documentos y dinero, dedos largos hay en todas partes. Entretanto que yo escribía mi e-mail el día anterior HE compró guantes para sí. Creía que yo tenia pero no era así. Cuando llegamos amaneciendo al Tatio casi se me cayeron los dedos al sujetar la máquina fotográfica.
El espectáculo era fantástico parecía que estábamos en la cocina de San Pedro, vapor saliendo de todos los lados con el cielo aclarando rápidamente pasando de celeste para azul oscuro. Que contrastes con las columnas de vapor. Por todos los lados hacia blub..blub y el olor no era muy celestial más parecía la antesala del diablo con olor a azufre. El agua cargada de salitre depositaba la sal y calcio formando chimeneas que escupían vapor y agua hirviendo. A las 7 nos sirvieron desayuno con la leche calentada en uno de los blub..blub hirvientes. Que espectáculo. Había mucha gente, pero al contrario de lo que pensé inicialmente, el complejo es tan grande que no molesta. Se perdían entremedio de las columnas y cortinas de vapor que aumentaban y diminuían en periodos no definidos. Algunas columnas alcanzaban bien 30 a 40 metros. Este fenómeno se puede apreciar bien al amanecer, cuando el aire está muy frío, condensando el vapor de agua. A medida que avanza el dia el vapor no más condensa a 4000 metros y el espectáculo desaparece sobrando el blub..blub y las columnitas de agua caliente que escupen los hornitos. El vapor no es más visible una vez que calienta el sol.
Seguimos al extremo opuesto donde represaron un flujo de agua para formar una piscina termal. Aquí las gringas, harto buenonas algunas, se empelotaban debajo de unas toallas no muy grandes, bajo las miradas y comentarios picantes de los chóferes de los microbuses, tirandose al agua. A nosotros no nos dijeron nada de la piscina y no trajimos traje de baño así que solo me quedé con el espectáculo. Cerca había un Geiser que nos advirtieron mucho de su peligro, lo chamaban el Franco-Hispano-Chileno, ahí se cayeron por imprudentes un francés un español y ahora ultimo un chileno. Murieron cocinado.
Después que las gringas se cambiaren de ropa debajo de las toallitas seguimos de viaje. El chofe, que era guía a la vez, nos empezó a explicar la fauna y flora. Encontramos grupos de vicuñas, un par de viscachas a lo lejos, gansos , taguas y bien lejos flamingos rosados. Esto teniendo como fondo los conos negros de volcanes enormes, uno de ellos activo y con pequeñas fumarolas (volcán Putana). Paramos en un caserío llamado Machuca, tenia una iglesita que parecía de muñecas cubierta por paja amarilla sujeta con barro colorado en la cumbre y los lados. Ofrecían bebidas y tesitos, tomamos té de coca, tiene gusto a paja de pasto y si tiene algún efecto no sentimos nada. El gran negocio eran anticuchos de carne de lama que según el guía tenían 0 de colesterol. Los turistas los devoraron casi crudos. Yo quise probar uno pero bien cocido. No conseguí, nunca ninguno llego a estar bien cocido, siempre aparecía un hevón que arrebataba el pincho que le había puesto el ojo. Claro que no me quedé cuidándolo. Al medio día llegamos a San Pedro, hicimos un pic-nic en una pérgola del Hostal y descansamos un poco haciendo nuevos planes. Teníamos para ver el Salar de Atacama con su reserva de flamingos rosados, el Valle de la Luna y unas lagunas que no sabíamos bien donde quedaban. Hoy ya se que son las lagunas Miscanti y quedaban bien cerquita donde pasamos al bajar del paso de Sico, nos perdimos este paseo. Así que decidimos ver el salar con sus flamingos y al atardecer el Valle de la Luna. Por el camino que habíamos hecho al llegar a San Pedro fuimos por asfalto hasta el pueblo de Toconao donde un camino pavimentado con sal que parecía asfalto (no levanta polvo) nos condujo al gran salar de Atacama. Comenzamos a entrar en él cercado de formaciones puntudas irregulares medias sucias de unos 50 cm de altura cercadas de afloraciones blancas de salitre. Llegamos a la estación del guardián, laguna Chaxa, donde pagamos entrada y seguimos a pie. Aquí, entre este mar de salitre, se abren lagunas que son el hábitat de los flamingos. Caminamos en senderos de salitre, es como caminar en nieve, cruje igual, pero no es resbaladizo. Encontré una lagartija y ahí percibimos que habían mosquitos minúsculos. Fotografiamos y filmamos bastante. Era hora de volver para ver el crepúsculo en el Valle de la Luna. Pasamos de nuevo por San Pedro y tomamos la ruta a Calama de donde se bifurca el camino para el Valle de la Luna. Camino duro lleno de calamina la PA se sacudió mucho. Llegamos, y nuevamente hay que pagar para ver el espectáculo. Siempre hay algún crápula que bajo el pretexto de la conservación, cosecha sin hacer nada. Pague mi entradita ( 1500 por persona) y al volver a la PA ésta solo decía click... no partía. Con la calamina la batería, que no era muy nueva que digamos, expiró definitivamente. No tenia fuerza para nada. Un buen ciudadano me convidó fuerza de su batería a través de un cable que traigo conmigo, la PA partió. Le regalé las entradas al buen hombre y volví a San Pedro a buscar batería. Solo en Calama, era la respuesta. Así que me perdí el Valle de la Luna. Esta noche comí un excelente gran pedazo de lomo a punto, preocupado como la PA, preguntándome como se comportaría en el frío de la mañana para partir empujándola.